viernes, 21 de agosto de 2015

Educar la participación en la sociedad interconectada (reflexiones en torno a ello)

Somos más potentes en las redes sociales, porque existen más posibilidades de trascender, empatía virtual, potenciados por la interconectividad.  Podemos ver claramente que como personas somos más felices en las e-conexiones, porque hace funcionar los mecanismos funcionales en nuestro cerebro.  El contexto virtual favorece positivamente las relaciones sociales virtuales.

Somos aprendices permanentes, y así vamos construyendo.

Jenkins comenta que las competencias necesarias en esta era son: no reproducir ideas, lo importante son las preguntas, hacer democracia 2.0, necesidad de interpretar patrones complejos (intuición para afrontar tareas complejas). La importancia de la web social, hacia los PLE, los ecosistemas de aprendizaje en esta sobreinformación.

La transparencia en la tercera ola ha ayudado a saber qué o quienes somos en la red social. 

Entornos informales, entornos enriquecidos. La educación  se da más entretenidamente en espacios no formales o inesperados. Esto rompe los modelos convencionales.  Las niñas fuera de la escuela se relacionan con otros, interactúan con un alto componente social.

Lo que está ocurriendo ahora puede que no supongan cambio de paradigma, no hemos llegado al camino esperado para esto. Por ejemplo la digitalización de libros no representa cambio de paradigna, sino más bien otra forma de presentarlo. Breves cambios no representan forzosamente innovación.

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